Bolivia y Chile sin relaciones diplomáticas durante 55 años

El excanciller Javier Murillo recordó que Bolivia no tiene relaciones diplomáticas con Chile desde 1962, cuando las autoridades del vecino país desviaron unilateralmente las aguas del río Lauca, un curso internacional. A la fecha, ya pasaron 55 años.

En una exposición que realizó el diplomático boliviano y docente universitario explicó el escenario en que Bolivia vivió a lo largo de los años para buscar una salida soberana al mar, aún cuando ambos países no tienen relaciones diplomáticas desde hace varias décadas.

Lauca

Si bien los gobiernos de Bolivia y Chile tuvieron roces diplomáticos por la invasión chilena en 1879, conocida como la denominada Guerra del Pacífico y a consecuencia la pérdida del Litoral boliviano, el tema del desvío del río internacional Lauca fue otro aspecto que exasperó el trato entre ambos países.

El excanciller Murillo recordó que el desvío unilateral del Lauca provocó que Bolivia rompa relaciones diplomáticas con Chile en 1962.

Este hecho hasta la fecha trae para Bolivia sus consecuencias negativas puesto que naciones milenarias como los Uru Chipayas sufren de escasez de agua porque se alimentan de este río que, debido al desvío chileno, sus aguas desaparecen en plena región Chipaya.

El Lauca es un río internacional, ubicado entre la zona altiplánica andina de Bolivia y Chile. Inicia en las lagunas de Cotacotani en la región de Arica y Parinacota y desemboca en el lago Coipasa del departamento de Oruro.

Reanudación

A lo largo de los años, los gobiernos de ambos países trataron de reanudar las relaciones diplomáticas, una de ellas en 1975, cuando los presidentes Hugo Banzer y Augusto Pinochet, ambos militares y dictatoriales, se reunieron en la región de Charaña, frontera de las dos naciones, para iniciar conversaciones que puedan favorecer a los bolivianos y recuperar una salida soberana al océano Pacífico.

Sin embargo, este y otros intentos fueron vanos, porque hasta la fecha ambos países no lograron recuperar las relaciones diplomáticas.

“El 8 de febrero de 1975 se reúnen en Charaña, localidad fronteriza, los presidentes de facto, Banzer y Pinochet, y en esa oportunidad toman dos decisiones importantes: la primera es reanudar las relaciones diplomáticas que habían estado interrumpidas por espacio de 13 años desde que Chile decidió desviar unilateralmente las aguas del río Lauca”, dijo Murillo.

La segunda decisión era, que después de lograr restablecer las relaciones diplomáticas,encontrar una solución para el enclaustramiento boliviano. “Se hablaba de la situación de la mediterraneidad que afecta a Bolivia”.

Sin embargo, para poner en marcha ambas decisiones lo primero que tenía que hacerse era intercambiar embajadas en La Paz y Santiago.

“El Gobierno de la época tuvo el gran acierto de encomendar esa misión a don Guillermo Gutiérrez, hombre inteligente, un hombre con gran capacidad de diálogo, enorme carisma, el gobierno de Chile decidió elevar a su cónsul general”, añadió Murillo.

Continuó explicando que las actuaciones protocolares, encomendadas a nuestro embajador, tenían que ver con que se inicie las negociaciones. “La propuesta de Bolivia es sencilla, es clara su demanda, la cesión de una costa marítima soberana”, dijo.

Más sobre Charaña

Según El libro del mar, a mediados de la década de 1970, se inició un proceso de negociación entre Bolivia y Chile con el objeto de otorgar a nuestro país un acceso soberano al océano Pacífico. Este proceso se inició el 8 de febrero de 1975 con la firma de una Declaración Conjunta, en la localidad boliviana fronteriza de Charaña, entre los presidentes de Bolivia, general Hugo Banzer, y de Chile, el general Augusto Pinochet.

Este acuerdo obliga a ambos Estados a “buscar fórmulas de solución a los asuntos vitales que ambos países confrontan, como el relativo a la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia, dentro de recíprocas conveniencias y atendiendo a las aspiraciones de los pueblos boliviano y chileno”.

Para cumplir este propósito, ambos países acordaron la reanudación de relaciones diplomáticas.

CANJE DE TERRITORIOS

Chile propuso a Bolivia, el 19 de diciembre de 1975, la cesión de una costa marítima soberana, ubicada entre el casco norte de la ciudad de Arica hasta la Línea de la Concordia, unida al territorio boliviano por una franja territorial, igualmente soberana. Sin embargo, en contra sus compromisos previos, Chile introdujo nuevas condiciones, entre ellas el canje de territorios.

Paralelamente, de conformidad con el Protocolo Complementario del Tratado de Lima de 1929, Chile consultó al Perú sobre la cesión a Bolivia de la señalada franja territorial y marítima.

El 19 de noviembre de 1976, Perú manifestó que aceptaba la cesión a Bolivia de un corredor soberano por el norte de la provincia de Arica, a condición de que el área territorial adyacente a la costa de dicho corredor estuviera sujeto a un régimen de soberanía compartida entre los tres países.

Sin embargo, Chile rechazó dicha propuesta y rehusó gestionar la aceptación del Perú al acuerdo boliviano-chileno. Esta postura, sumada a la condición del canje territorial, provocó el estancamiento de la negociación pese a los esfuerzos de Bolivia por proseguir con la misma.

Ante esa situación, en marzo de 1978, Bolivia no tuvo más alternativa que romper relaciones diplomáticas.

Solución de

ambas partes

Sin embargo, ni los acuerdos ni otro tipo de estrategias lograron que Bolivia pueda encontrar un acceso soberano al mar, motivo por el cual el 24 de abril de 2013, Bolivia presentó ante la CIJ de La Haya una demanda contra Chile para que la obligue a dialogar y resolver el tema marítimo.

La CIJ de La Haya se declaró competente para tratar la disputa entre ambos países y el proceso histórico está en curso

Para Murillo, el tema marítimo no será sencillo de resolver porque la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya falle a favor de Bolivia.

“Estoy convencido, después de haber actuado por espacio de casi 40 años en distintos escenarios de la negociación internacional, que problemas de esta magnitud solo se resuelven cuando la voluntad de ambas partes es más grande que los obstáculos que hay que superar para alcanzar las soluciones, no hay otro camino”, finalizó en su exposición el excanciller.

 


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