Déficit fiscal provoca alza de tarifas de servicios

El déficit fiscal sube cada año y para esa gestión no será la excepción; para cubrir esa brecha las autoridades nacionales implementan aumento de tarifas de servicio, electricidad y gas, cuya medida resta competitividad al sector.

La apreciación corresponde al economista y docente de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), Ernesto Bernal, a tiempo de indicar que las medidas que adopta el Gobierno es para cubrir el alto déficit sobre el Producto Interno Bruto (PIB).

Y dentro de esas medidas también fue la determinación del aumento de la tarifa de electricidad, ahora el gas, que subieron en 48%, que en –criterio de Bernal– es sumamente elevado.

Recordó que la industria no es competitiva y las medidas que implementa el Gobierno empeoran el panorama, con relación a otras economías de la región y del mundo.

Mientras tanto, la semana pasada, el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Horacio Villegas, en conferencia de prensa sobre el aumento del precio del gas, dijo que la media resta competitividad para el sector y esto se suma a muchas otras medidas sociales implementadas por el Gobierno.

Al respecto de la subida del precio del gas, también se pronunció la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), y a través de un comunicado señaló que esa “decisión inconsulta, se suma a una serie de medidas irracionales en los ámbitos laborales, impositivos y de sobre-fiscalización, que se están imponiendo desde diversas instancias del Gobierno, y que ponen en riesgo la viabilidad económica de las pocas industrias que aun contribuyen al desarrollo del país”.

Ante ese panorama tan adverso, Bernal plantea que gobierno y empresarios deben analizar el tema con el objetivo de encontrar la fórmula para aumentar la competitividad.

Bernal alerta que el Gobierno no elaboró una política de productividad, cuyo objetivo hubiera apuntada aumentar la productividad y bajar los costos de producción.

En su momento, el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), opinaba sobre el tipo de cambio fijo, y recomendaba modificar para aumentar la competitividad de las empresas, ya que las economías de la región habían devaluado sus monedas.

Bernal comparte esa visión y señala que esa medida influye negativamente en las exportaciones, ya que los países devalúan sus monedas.

ANÁLISIS

Entretanto, la Fundación Milenio en su análisis sobre el tema, señala que la extrema rigidez del tipo de cambio resta competitividad a la producción nacional, tanto en el mercado interno como internacional.

“Pero no es lo único que juega en desmedro de la capacidad competitiva. Otro factor a tomar en cuenta son los efectos de la política laboral vigente. Desde ya, los incrementos del mínimo salarial desincentivan la contratación de nuevo personal en las empresas, dado que muchas de ellas no pueden asumir los costos laborales crecientes”, señala el análisis.

Asimismo, sostiene que el incremento a la masa salarial hace también más onerosa cualquier actividad económica, en detrimento de nuevas inversiones. La imposibilidad de despedir trabajadores, en caso de ser necesario, actúa también como un desincentivo para invertir.

ÍNDICE DE COMPETITIVIDAD

Entretanto, en el Índice Global de Competitividad (IGC), del Foro Económico Mundial, Bolivia ocupa el puesto 121 entre 138 naciones (tan solo por encima de Venezuela en América Latina), con un puntaje de 3.54, en una escala de 1 a 7, siendo este puntaje inferior a sus puntajes de los años


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