Es insólito que La Paz no disponga de agua

     Por cierto, nadie imaginó que en estos días y por tiempo indeterminado La Paz carezca de agua potable para el consumo humano. Este fin de año y el próximo no existe la posibilidad efectiva de resolver la integridad de esta impresionante crisis.

La única posibilidad viable, a futuro, es decir en el mejor de los casos para 2018, se construya la represa de El Bala. Aunque, falta resolver las objeciones que tiene, en algunos casos muy legítimas.

Entonces, sólo a fines de ese año podría tenerse dicha planta, siempre que se resuelvan las actuales dificultades que se tienen, en particular con poblaciones indígenas, cuyos terrenos serían anegados por la represa de El Bala. Al Gobierno le queda conjurar el conflicto en términos que sean favorables para los pueblos que serían damnificadas por la represa de El Bala. No proceden las imposiciones, menos las acciones represivas.

Aquello es posible decir siempre que se cumplan los planes oficiales sobre la obra. Se estima que en un año y medio podría concluirse la obra, pero siempre que se trabaje teniendo el calendario y el reloj en las manos, para que sea así.

Se adelantó ya que en los últimos seis meses ha estado en curso el proceso de la obra, a través de los estudios y el diseño del proyecto ejecutados por una empresa extranjera.

Si bien en el pasado el aporte del deshielo de los glaciares pudo ser un mayor aporte que el actual para la provisión de agua a La Paz, la situación ha cambiado dramáticamente en los últimos 28 años. A esta conclusión arrribó un estudio atribuido a la Unión Europea de Geólogos, añadiendo que por esa causa se redujeron en el 43%.

El informe fue difundido el 20 de octubre por la revista The Crysphere, de Estados Unidos. En su parte fundamental anotaba que los glaciares bolivianos han disminuido de 530 a 300 kilómetros cuadrados, en el indicado lapso.

Un detalle acerca del estudio fue registrado en la información que publicó EL DIARIO en su edición del 21 de octubre último.

Sin embargo, en la misma nota se pone de manifiesto que las conclusiones del estudio europeo han sido cuestionadas por Glaciólogos de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la Fundación Agua Sustentable.

Ésta última tuvo una precisión reveladora. Estableció que sólo el 15% era utilizable para el consumo paceño y de poblaciones vecinas a los glaciares. El resto proviene exclusivamente de las lluvias.

A propósito, hasta antes del Cambio Climático, conocido en 2014-2015, se puso en claro que el suministro de agua potable a La Paz dependía de las lluvias.

Hasta ante de dicho proceso, que está en curso, la época de lluvias en Bolivia y, en especial en La Paz, era de octubre hasta febrero o marzo, o sea que duraba virtualmente casi seis meses. Obviamente, las lluvias no eran diarias.

Los detalles numéricos específicos del deshielo de los glaciares de nevados se reproducen en esta página, los mismos que estuvieron incluido en la información del 21 de octubre.

En todo caso, lo más rescatable es que la investigación europea y de los propias fuentes nacionales citadas, alertó que el deshielo y esencialmente el cambio climático amenazaban el suministro de agua para el consumo humano. Las autoridades respectivas no supieron reaccionar al respecto, por lo que incurrieron en incompetencia y, peor todavía en negligencia punible.

Datos contenidos en la información que al respecto publicó EL DIARIO el viernes último, anotaron que las precipitaciones pluviales regulares tenían un promedio de 595 a 600 milímetros. Empero, este año fueron de apenas el 10%.

Acerca de la construcción de la represa hidroeléctrica de El Bala, corresponde que no debe ser la única. Tienen que construirse más, esta vez en función del interés nacional, más aún cuando el Gobierno tiene previsto convertir a Bolivia en exportadora de energía eléctrica.

El Diario.


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