Escasez de lluvia arriesga cultivos del lago Titicaca

   La insuficiente precipitación pluvial percibida en varias comunidades de la región del lago Titicaca y del resto del altiplano arriesga los cultivos agrícolas que ya fueron plantados y que se espera que broten esta temporada, por lo que si continúan retrasándose las lluvias, los sembradíos del sector pueden secarse y es posible que el próximo año suceda la escasez de tubérculos, legumbres y verduras en los mercados de las ciudades.

La advertencia fue hecha por Teodoro Mendoza, dirigente de la comunidad Cumaná del Cantón Cascachi de la provincia Los Andes –la región ribereña también registró la disminución de la masa acuática del lago sagrado–, quien explica que “solo brotaron las habas pero muy pequeñas, mientras que la flor de la papa no sale, no está creciendo y no llueve. Los campos de cultivos pueden perecer y los alimentos pueden disminuir”.

“El ganado sufre y se deshidrata, ya que los bebederos de los animales también están secos. Las aguas de la Qutamama (madre lago) cada día aparecen más distantes, porque también se están resecando y se reducen”, relata el comunario de Cumaná, localidad cercana a un puente prehispánico de piedra del mismo nombre que atravesaba en medio de las aguas de un sector del lago menor o Wiñaymarka (Pueblo Eterno) pero que actualmente se escurrieron.

El pasado 19 de septiembre de 2016, EL DIARIO registró la reducción del nivel del agua y la superficie del lago por una intensa sequía en la región del cantón Cascachi que incluye las comunidades de Quehuaya, Patapatani, Cuyavi, Cumana, Sucuta, Pajchiri, Khachjhajha, Tirazca y Cascachi, además de las islas de Pariti, Mayu y Laka Huta. Entre octubre y noviembre se registró una deficiente precipitación pluvial que agravó la situación de las comunidades ribereñas entre los municipios de Puerto Pérez y Pucarani.

Sin embargo, la fauna y flora acuática también están afectadas por la contaminación ambiental producida por la emisión de miles de litros de aguas residuales que provienen de El Alto, Laja y Viacha, y que ingresan al lago por la bahía Cohana. Entre las aguas negras están las domésticas, así como de mercados, de hospitales y postas sanitarias; de industrias, mataderos, y de operaciones mineras en Milluni, otras transportan el lixiviado, un contaminante ocasionado por acumular basura en el botadero de Villa Ingenio.

Por su parte, el comunario Isaac Callizaya, de la isla Pariti y funcionario del municipio de Puerto Pérez, explica que los habitantes de la región comentan de forma reiterativa que ha llegado el “mach’a mara” o el tiempo del escaseo en aymara, es una temporada que ya se habría registrado hace muchos años, también es parte de los relatos y leyendas andinas que comparten las comunidades del sector lacustre.

El ciclo agrícola de la región lacustre y del resto del altiplano se divide en dos importantes periodos: el awtipacha o tiempo seco y el jallupacha o temporada húmeda que debió comenzar en noviembre y que se extiende hasta febrero. Los cultivos dependen en gran medida de ambas temporadas para la llegar a la cosecha que coincide con carnavales.

Según la información del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), las condiciones del volumen del agua y la poca profundidad que tiene el lago menor, pueden ocasionar que la evaporación en el sector puede ser “mucho más marcada que en el lago mayor del Titicaca”.

El espejo lacustre es considerado un termorregulador natural de gran parte del altiplano, donde la radiación solar tiene una mayor incidencia para que se cumpla el ciclo del agua con la respectiva evaporación, la posterior formación de nubosidad y la correspondiente precipitación pluvial, pero este año al haberse registrado la anomalía climática de El Niño las precipitaciones son aún deficitarias. (CienciaBolivia.com)

El diario.


---------*---------
Scroll to Top