Hermanos de Eva son atendidos en albergue edil

   Los cuatro hermanos de Eva, la menor encontrada sin vida el pasado jueves por una desnutrición severa y un cuadro de epilepsia, se encuentran albergados en el Albergue Transitorio 24 Horas, donde reciben atención médica y psicológica.

Los menores fueron identificados como Antonio, de 13 años de edad; Serafina (7); Andrés (8); y Paola (3).

La trabajadora social del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM’s) del Distrito 8 de El Alto, Sonia Yujra, informó que el estado de los cuatro menores es estable, pese a la desnutrición moderada y la anemia que les diagnosticaron.

“El caso fue identificado por un funcionario que fue a notificar una construcción cercana a la casa donde vivía esta familia en situación de vulnerabilidad, pero cuando acudimos nos sorprendimos porque había una persona fallecida”, explicó la funcionaria municipal.

DIAGNÓSTICO

Los recursos económicos que conseguía Alan (19), el mayor de los hermanos, cuando esporádicamente trabajaba como ayudante de albañil, no eran suficientes para mantener a la familia de ocho integrantes que, además debía pagar un alquiler de 200 bolivianos para ocupar un pequeño cuarto de adobe en la urbanización Juntuma del Distrito 8.

La familia fue trasladada al Hospital Boliviano Japonés donde fue atendida de emergencia. Según el primer informe médico, la situación de  los cinco hijos es estable, pero se presume que los progenitores, ambos de 58 años, son portadores del VIH-Sida, lo que complica su situación.

A ese cuadro se suma un cuadro infeccioso, una patología de una hernia umbilical, un tumor a nivel de ovario, lesiones dérmicas y otras enfermedades que fueron detectadas en la madre.

“Como Defensoría de la Niñez estamos dando todo el apoyo a esta familia, primero para la restitución de los derechos de los niños, porque no tienen ni siquiera sus certificados de nacimiento. Además, se ha gestionado la ayuda del Programa de Fortalecimiento Familiar de Aldeas Infantiles SOS y de Save the Children”, afirmó la autoridad.

RELATO

“No teníamos qué comer y vivíamos sin dinero”, relató Alan Quino, de 19 años, poco después de enterrar a su hermana Eva el pasado sábado.

Alan no dio mayores detalles de la situación de los padres, pero afirmó que él se puso a trabajar como ayudante de albañil, sin embargo, el dinero no era suficiente, además que, por su temprana edad, sus eventuales empleadores le ponían un sello de desconfianza y lo despedían del trabajo eventual.

Según la Red Erbol, relató que la hermana sufría convulsiones dos a tres veces al día sin que nadie la atendiera y dormía hasta recuperar conciencia y sin posibilidad de comer, porque además de no existir dinero, no había quién haga los alimentos.

El hermano confirmó que vivían de alquiler en una casa que fue vendida por el dueño y el nuevo propietario los desalojó porque el inmueble comprado iba a ser reconstruido.  

Se trasladaron a otro lote ubicado en la urbanización Juntuma del Distrito 8 y que también pertenece al primer dueño de casa.

“Ninguno de mis hermanos va a clases por falta de dinero. Yo he salido bachiller. Mi hermano que me sigue estaba en el colegio y lo dejó. Quisiera que terminen como yo”, declaró a los medios que asistieron al sepelio de su hermana Eva.

El Diario.


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