Hidroeléctrica Rositas inundará parte de tres reservas naturales

En junio de 2017, la empresa española con capitales chinos Eptisa presentó a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) el informe de diseño final de la central hidroeléctrica Rositas, según documento hecho público por la Fundación Solón. Sin embargo, el Gobierno a través del ministro de Energía, Rafael Alarcón, negó conocer el documento y anunció el estudio de impacto ambiental para el mes de agosto.

Según el documento, luego de construir la central hidroeléctrica de Rositas se construirían las centrales de Cañahuecal y La Pesca, a las que luego se sumarían otras cuatro represas sobre el Río Grande, en una zona con una ocurrencia actual de sismos en el grado cuatro (4°). Sólo Rositas, como primera represa afectará a 23 comunidades e inundará 10 de éstas.

A pesar del desmonte estimado de 28.512 hectáreas de bosques de la zona de inundación en cuatro años, no se garantiza que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) producidos por la represa disminuyan; mucho pero, se afectará el 6,95% de la superficie de tres áreas protegidas (AP). Los impactos más críticos en la fauna tienen que ver con la afectación de al menos 22 especies de peces que ya no podrán migrar aguas arriba, ni alimentarse ni reproducirse debidamente.

RESPUESTA

Consultado sobre el estudio denominado “Informe final de diseño final de la Central Hidroeléctrica Rositas”, que lleva los logos de ENDE y Eptisa, el ministro Alarcón respondió a ANF: “no conozco el informe que usted hace mención”.

El titular de Energía negó que se esconda información y aseguró que no se hace nada en Rositas. “No estamos haciendo absolutamente nada en Rositas, solo el estudio de impacto ambiental”, dijo.

Eptisa también realizó la actualización de las propuestas de los estudios históricos de prefactibilidad que planteaban la construcción de siete centrales hidroeléctricas con represas de gran tamaño a lo largo del Río Grande en las localidades de Seripona, Cañahuecal, Las Juntas, Ocampo, Peña Blanca, La Pesca y Rositas.

Al respecto, Alarcón dijo que se sabe hace 30 años que hay nueve aprovechamientos para hidroeléctricas sobre el Río Grande. “Es información del pasado, no voy a emitir criterio mientras no tenga el estudio de impacto ambiental”, señaló.

REPRESAS

El esquema de represas que planteó Eptisa después de la central de Rositas, es que se construyan la central de Cañahuecal y la central de La Pesca, como segunda y tercera. El argumento técnico es la mayor contribución de potencia y energía y su contribución a la regulación de caudales. En ese entendido, ENDE ya contaría con el estudio de factibilidad del proyecto hidroeléctrico de Cañahuecal.

IMPACTOS SOCIOAMBIENTALES

El estudio a diseño final estima que el proyecto hidroeléctrico Rositas afectará a 23 comunidades, de las cuales 10 serán inundadas, que se encuentran dentro el Área de Influencia Directa.

El desmonte alcanzaría a 28.512 hectáreas del bosque seco boliviano-tucumano transicional (50%) y del bosque chiquitano transicional (41%).

Durante los cuatro años que se estima dure el desmonte, se cuantificó la extracción de una biomasa de 6.8 toneladas que será dispuesta como madera en venta y/o como leña

El estudio advierte que ni desmontando el 90% de los bosques se reducirán los gases de efecto invernadero (GEI) producidos por la represa

El impacto será sobre el Parque Nacional  Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Iñao, el Área Natural de Manejo Integrado Río Grande – Valles Cruceños y la Reserva Municipal de Parabanó.

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