Relación Bolivia-Chile será complicada

EL PRESIDENTE EVO MORALES A SU ARRIBO A CHILE A LA POSESIÓN DE SEBASTIÁN PIÑERA COMO PRIMER MANDATARIO DE ESE PAÍS.

Luego de que Sebastián Piñera asumiera ayer su segundo mandato presidencial de la república de Chile, en ceremonia celebrada en la sede del Congreso en el puerto de Valparaíso, la relación bilateral entre Bolivia y Chile tienden a complicarse, más aún a pocos días de iniciar los alegatos orales ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por el diferendo marítimo.

En criterio del exparlamentario y analista Carlos Böhrt, la posición política conservadora del, por segunda vez, mandatario de Chile, de posición radical etorno al tema marítimo y en lo que hace a las relaciones con Bolivia dejan entrever días complicados de los que pudieron entablarse con Michelle Bachelet.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asistió ayer al acto de transmisión de mando presidencialentre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, a pocas horas de haber liderado el denominado “banderazo” de reivindicación marítima.

Según publicó el periódico La Tercera de Chile, la presencia de Morales ocurrió “en medio de críticas (…) ya que el próximo 19 de marzo comienzan los alegatos orales en la Corte Internacional de La Haya por la demanda marítima de Bolivia a Chile”.

Según reflejó la prensa chilena, en la transmisión televisiva del cambio de mando presidencial de ese país, Morales abandonó las instalaciones del Congreso chileno inmediatamente concluido el acto oficial. No obstante, el mandatario boliviano reiteró la vía de las negociaciones para una salida soberana al mar para Bolivia extendió a Chile “la mano de la fraternidad”.

DISCURSO ANTIDERECHISITA

Bajo este panorama, Böhrt apunta que si bien el presidente boliviano tuvo “encontrones verbales” en la primera gestión de Piñera, porque denota un discurso antiderechista contra el imperialismo y ahora asiste a la posición de su segundo mandato con ese perfil; la relación tiende a complejizarse.

“La respuesta es clara, es evidente que con el juicio en La Haya llegó a irritar las relaciones con Chile y en términos de diplomacia estaban fuera de lugar. Por tanto, lo que se pinta con la posición de Piñera y la presencia de Morales es evidente que Chile puede esperar un nuevo gobierno con quien pueda dialogar, como resultado de sus imprudencias y exabruptos”, acotó.

TRATADO DE 1904

A su vez, el nuevo canciller de Chile, Roberto Ampuero, en su primer encuentro con la prensa internacional señaló que las relaciones bilaterales entre Bolivia y Chile se basan en el Tratado de 1904, y que la soberanía de su país no es un tema sobre el cual deba debatirse.

En este contexto, según Carlos Böhrt, la asistencia del jefe de Estado a Chile “es un tragarse sapos” para tratar de mejorar su imagen y buscar que el nuevo gobierno de Chile diga que se pueda entablar conversaciones y que no espere un nuevo gobierno para este propósito.

“Quienes no cumplen lo que dicen en el plano interno, pierden credibilidad en todos los planos incluido el escenario internacional”, expresó.

Por otra parte, desde el análisis del ex ministro boliviano de Relaciones Exteriores, Javier Murillo de la Rocha, las relaciones exteriores entre los gobiernos de Chile y Bolivia se endurecieron en los últimos años ante la dura posición de excanciller del vecino país, Heraldo Muñoz, frente al tema marítimo.

En declaraciones a la agencia noticiosa ANF, el exdiplomático consideró que con el inicio de la segunda gestión de Piñera, las relaciones bilaterales con ese país siguen fracturadas, principalmente, como consecuencia de la postura dura que tuvo su excanciller Heraldo Muñoz, quien advirtió en reiteradas ocasiones que Chile nunca cederá territorio a Bolivia.

“Lo que ocurre es el lenguaje  que usó el excanciller Muñoz; ha sido muy duro, de confrontación en el tema (marítimo) con Bolivia, la posición no varía, en el fondo”, afirmó la exautoridad.

Antes de la posesión de mandato del presidente chileno, Sebastián Piñera, el saliente canciller Muñoz sostuvo por su cuenta de Twitter, que durante su gestión como canciller, trabajó y veló fundamentalmente por los interés de su país durante el gobierno de Michelle Bachelet.

De la Rocha recordó que el excanciller chileno, tiene fundamentalmente una línea que ha ejercido desde hace 30 años, antes de la demanda marítima planteada por Bolivia contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya (2013) cuando dijo que no existía problema pendiente con Bolivia y que, por lo tanto, no había nada que negociar, por tanto, “esa línea se ha mantenido y se mantendrá”.


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