Ser funcionario público con discapacidad aún es un reto

La necesidad de conseguir un sustento económico para subsistir pudo más que el temor al rechazo de la sociedad que todavía incuba racismo, discriminación y menosprecio por quien físicamente puede ser distinto.

Es el caso de personas con alguna discapacidad física que lograron ser parte de esa escasa presencia en oficinas públicas, específicamente en el Órgano Legislativo, donde ante la urgencia de la coyuntura política, caminan por los pasillos como seres invisibles ante los medios y los legisladores. EL DIARIO habló con ellos.

“Para mí trabajar es fácil, la parte más complicada es cuando tengo que lidiar con mis jefas porque a veces me equivoco o ya no es posible pedirle a las personas que rehagan su documento que hay que entregar”, relató una de las personas entrevistadas que interrumpió su testimonio porque se quebró su voz y se llenaron sus ojos de lágrimas.

Todos los testimonios de las personas que recogió EL DIARIO pidieron guardar sus nombres en reserva y este medio protegerá sus identidades amparado en el artículo 8 y 9 de la Ley de Imprenta relativo al Secreto de Fuente.

ENTRE AGRAVIOS, MENOSPRECIO E INTERÉS

El hecho de no tener el privilegio de dos piernas sanas para caminar o correr, o que la luz de los ojos se haya traducido en una eterna noche o sufrir alguna deficiencia física que ocasione eventuales convulsiones son las características de estas personas con discapacidad que en la mayoría de los casos son víctimas de funcionarios públicos con cierto rango de mando en el aparato estatal y que no cumplen los parámetros enmarcados en las relaciones humanas básicas.

“Mi jefa ve un error y me llama la atención diciéndome –‘no sabes ver, eres ciega, cuántas veces te dije que no debe recibir así’- esa forma de ser me lastima”.

Otra vez incurre en el llanto porque recuerda que tiene un familiar que tiene una enfermedad y a quien debe mantener y es su único familiar.

“Tengo problemas en mi casa y tengo problemas en el trabajo, a veces me dice mi jefa: ‘tu estas aquí porque yo te he puesto, por lo que deberías agradecerme’- son cosas que no sé qué hacer ese rato”, continúa.

En esa misma línea, EL DIARIO trabajó con otra persona que también cumple funciones en el Legislativo.

Otro servidor público también con condiciones de discapacidad física compartió su testimonio mientras trabaja, en el Senado. Relata cómo se siente: “Soy del personal antiguo o sea conozco mi trabajo pero las observaciones que me hacen, el maltrato que recibo a veces me hace dudar y me siento inútil (...) Entiendo que los jefes a veces tienen mucha responsabilidad, pero no creo que sea un motivo para maltratar a los empleados”.

Otro caso es el de un padre de familia a quien le presionaron a renunciar porque supuestamente incurrió en errores y otros aspectos, que según su testimonio no eran correctos.

“Sabe yo tengo una enfermedad que cuando me pongo nervioso me descompongo y me lastimo, no puedo recibir presión y en mi trabajo sabían pero parece que esa era una forma de hacerme desanimar y renunciar”, relató.

El objetivo de no perder su trabajo le daba fuerzas para aguantar pero –contó– era muy duro y a veces se descompensaba.

“Pero no me dejé, resistí hasta que me empezaron a cambiar de lugar de trabajo, quizás porque necesitaban el cargo para su gente de confianza y bueno yo puedo trabajar donde me pongan”, afirmó.

Las observaciones que había hecho le generaron un determinado ambiente que parecía acercarse el día último de trabajo, pero resistió y continuó.

“Paso mucho tiempo y yo estaba preocupado porque no habíamos solucionado el problema y yo reclamaba hasta que empezaron a ponerse hostiles conmigo y bueno me quedé callado por no perder el trabajo porque tengo familia”.

Sin embargo, el momento en que pensó que ya estaba acostumbrándose a un ambiente negativo pero al final llevadero, le comunican que tiene un proceso administrativo.

“Resulta que un día me entero que me iniciaron un proceso administrativo, y tuve que renunciar fue muy fuerte esto para mí porque nunca fue cierto de todo lo que me acusaron”, aseguró.

También recogimos el testimonio de una persona que no cumple estas características pero que nos relató que le consta cómo es el trato en ambientes del Órgano Legislativo.

“Yo no tengo discapacidad, pero estoy viendo y he visto que las jefas son malas y abusivas, mire con decirle que a veces a los varones les gritan y parece que como son humildes y hombres, se callan y no lloran pero les tratan mal al menos a un jovencito que tiene un grado de discapacidad”, dijo.

Según el relato del servidor hay una forma de destituirlos, mencionó y comentó.

“Le hacen hacer notas en contra de sus compañeros para que los destituyan con la amenaza de votarlas porque creo que en alguna oportunidad por salvarse de un descuento, creo, y no tenía permiso para ir hacer su trámite había alterado su documento, pero igual la votaron”

Asimismo, con ahínco testimonia sobre el rol que debería tener la instancia del personal.

“La oficina de Recursos Humanos no colabora a las personas con discapacidad, algunos pierden algunos beneficios porque no tienen permiso para salir y hacer sus trámites, como sucedió hace semanas en la Caja”.

Al ir haciendo su recuento, expresa sentir pena de un caso pero testimonia que se trata de un caso muy complejo, según su relato.

“Hay una funcionaria que tiene una hija que tiene discapacidad y su mamá es muy mayor entonces no le puede ayudar mucho y llega a veces tarde y la maltratan, ahora la enviaron a trabajar al sótano”.

Nos encontramos con otro servidor que fue desvinculado del Senado y relata que fue lo que pasó y cómo percibió las decisiones desde el mando medio del Senado.

“Yo sé lo que ha pasado, cuando el último presidente del Senado iba a asumir la cabeza del Legislativo tuvo que hacer algunas concesiones, abrir espacios para la gente de su partido y fue ahí cuando nos miraron a las personas con discapacidad para que puedan reemplazarnos por su gente”.

En el testimonio de este servidor público expresó su sentir y parecer con las personas que tuvo que relacionarse.

“Están a la pesca de cualquier error, pero usted me dice que puede ser susceptibilidad mía y yo le digo no porque tengo años trabajando en el lugar y sé cuando alguien discrimina, yo sé cómo es el corazón de las personas y mis jefas no tienen buen corazón, a veces se aprovechan de que son hombres y les gritonean, nosotras como mujeres podemos estallar en llanto pero los hombres son los que más sufren porque no pueden contestar y menos llorar”, afirmó.

“He trabajado años y conozco los requisitos y conductos legales por donde se debe realizar el trabajo administrativo cotidiano y siempre fue esa mi labor y hasta hace tres años trabajé tranquilo, pero luego empecé a rotar en un espacio y luego otro; percibí cierto ambiente hostil cuando corregía algunas cosas administrativas en el Senado”.

Por último señaló que su intento por hablar con la autoridad del Senado fue vana porque nunca los mandos medios administrativos le permitieron.

“Hemos intentado hablar con el Presidente del Senado para hacerle conocer las deficiencias administrativas sobre las que le están haciendo incurrir, pero me obstruyeron diciéndome que me atrasé o que no tiene tiempo para atenderme”.

Estos testimonios son recogidos bajo el pedido de no ser identificados porque están susceptibles y prefieren el anonimato y como medio nos reservamos el derecho al secreto de fuente.

La mayoría de esos casos son ignorados por los legisladores y nunca llegan a los oídos de los presidentes del Senado o Diputados, menos del Presidente de la Asamblea Legislativa. Por lo menos, es lo que este medio pudo percibir en sus indagaciones.

VISIÓN DISTINTA

Para el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, existe, desde su autoridad, una disposición que el trato a las personas con capacidades diferentes que trabajan en el Legislativo debe ser respetuoso.

“En general hablando de la gente que está inserta laboralmente con algún tipo de discapacidad, nosotros tratamos de que ellos se sientan como cualquier otro compañero no hay ningún elemento que a ellos los haga sentir menos o que no sirven”, aseguró.

Asimismo, aclaró que es un principio el trato amable y cálido en el Senado para los compañeros de trabajo.

“Todos los compañeros merecen un gran trato porque tienen que estar al amparo de la normativa, nadie puede atropellarlos tenga o no tenga algún tipo de discapacidad y si lo está incumpliendo está cometiendo una infracción y lo pescamos y encontramos y si sabemos que algún compañero está abusando de otro, vamos aplicar los correctivos, como lo hemos hecho en alguna oportunidad”, afirmó Gonzales.

La autoridad aclaró que no comparte la mirada paternalista y muchos menos un sentimiento que haga o exprese un sentimiento lastimero hacia este sector.

“Siempre he evitado de no caer en el fácil expediente de tener una actitud paternalista de sentirlos que son personas que no van a poder hacer nada que hay que auxiliarles en todo (…) no por nada se pide acá en la Asamblea Legislativa que tenga una rampa sino como hace una persona que tiene una silla de ruedas para ingresar”, indicó.

En ese marco, Gonzales, quien recibió a EL DIARIO, para hablar de este tema aseguró que la Asamblea Legislativa no solo se ocupa de hacer leyes sino también de aplicarlas y por eso el Senado está en proceso de insertar a personas con capacidades diferentes.

DECRETO DE INSERCIÓN LABORAL

La Asamblea Legislativa Plurinacional Decretó La Ley No 977 de Inserción Laboral y de Ayuda Económica Para Personas con Discapacidad, del 29 de Septiembre de 2017.

Artículo 1. (objeto)

La presente Ley tiene por objeto: Establecer la inserción laboral en los sectores público y privado, de personas con discapacidad, así como de la madre o el padre, cónyuge, tutora o tutor que se encuentre a cargo de una o más personas con discapacidad menores de dieciocho (18) años o con discapacidad grave y muy grave.

Crear un Bono mensual para las Personas con Discapacidad grave y muy grave.

Artículo 2. (inserción laboral obligatoria e intermediación), en su parágrafo I señala

Todas las instituciones del sector público que comprenden los Órganos del Estado Plurinacional, instituciones que ejercen funciones de control, de defensa de la sociedad y del Estado, gobiernos autónomos departamentales, regionales, municipales e indígena originario campesinos, universidades públicas, empresas públicas, instituciones financieras bancarias y no bancarias (…) tienen la obligación de insertar laboralmente a personas con discapacidad, a la madre o al padre, cónyuge, tutora o tutor que se encuentre a cargo de una o más personas con discapacidad (…) en un porcentaje no menor al cuatro por ciento (4%) de su personal.
 


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